Trabajo directo, sin capas de gestión entre tú y quien construye.
Antes de proponer nada, levanto tu operación, tus restricciones y qué se juega el negocio.
Cada propuesta se ajusta al problema — nunca fuerzo tu caso dentro de un paquete predefinido.
Código probado, desplegado y en uso — no un prototipo que se queda en una demo.
El retainer existe porque la mayoría de los proyectos necesitan ajustes reales después de que el sistema entra en producción.
La modalidad depende del problema, no de un plan fijo. La definimos juntos en la primera reunión.
Acompañamiento continuo: consultas, revisiones de arquitectura y avance del plan de trabajo. La opción más rentable para no perder el hilo entre proyectos.
Ideal después de una auditoría o una implementación.Alcance, plazo y entregable definidos de antemano. Para una plataforma, integración o automatización puntual que no necesita acompañamiento continuo.
Cotización a medida, sin precios de catálogo.Me integro a tu equipo técnico existente por un período definido, para sacar adelante un sprint, un lanzamiento o una migración crítica.
Coordinación directa con tu equipo, sin intermediarios.