- BlogBlog
- Un año construyendo KaiNe...Un año construyendo KaiNext. Honestamente.
Un año construyendo KaiNext. Honestamente.
No planeé crear KaiNext. El 17 de abril de 2025 me despidieron. Ese mismo día tenía un cliente y tomé la decisión. Esto es lo que pasó durante el primer año.


No planeé crear KaiNext.
El 17 de abril de 2025 me despidieron de mi trabajo. Una discusión con el dueño de la empresa. Mi primera vez sin trabajo en cuatro años. No lo vi venir del todo.
Lo que sí tenía ese día, por suerte, era un cliente. Semanas antes había cerrado un trato por cinco millones de pesos con Patricio — un familiar lejano que distribuye productos a minimarkets y supermercados en la Región del Maule. Su negocio movía millones al mes. Todo gestionado con Excel. Me había insistido bastante para que lo construyera.
Ese mismo 17 de abril tomé la decisión: no iba a buscar trabajo de inmediato. Iba a usar el seguro de cesantía y construir lo mío.
Llamé a mi padre.
Él es contador auditor, ingeniero comercial, treinta años asesorando empresas. Le conté lo que había pasado. Me preguntó qué pensaba hacer. Le expliqué. Me dio una cátedra sobre constitución de sociedades — que podía trabajar con boletas, que crear una empresa tenía sentido si quería emitir facturas, que lo más eficiente era una sociedad limitada de servicios profesionales entre los dos, con facturas exentas de IVA.
El 21 de abril de 2025 fundamos KaiNext Solutions Limitada. 90% yo, 10% él. La oficina quedó registrada en la habitación del fondo de mi departamento en Puente Alto.
Despedido el lunes. Empresa constituida el viernes.
El cliente que casi abandono
Los siguientes noventa días fueron los más intensos del año.
El sistema de Disrover fue el proyecto más difícil que he tenido. No por lo técnico — inventario, ventas, comisiones, facturación electrónica, reportes por sucursal. Lo entendí rápido y lo construí bien. Eso lo manejo.
Lo difícil fue el cliente.
Patricio tiene más de cincuenta años, no terminó el colegio, y tiene una claridad absoluta sobre su negocio y cero claridad sobre cómo comunicar lo que necesita tecnológicamente. Me mandaba audios a las seis de la mañana. Explicaba las cosas enredadas. Se enojaba por cosas y me las reclamaba a mí. Me regateó precios en medio del proyecto.
Hubo un momento en que estuve a punto de decirle que no seguía.
No lo hice. Lo entendí. Lo aterricé. Entregué el sistema. Él pagó.
Ese sistema corre en producción hoy, veinticuatro horas al día, siete días a la semana.
El arco con Patricio no terminó ahí. En febrero de 2026, alguien me avisó que disrover.com estaba redireccionando a otra página. Hice el análisis forense, identifiqué cómo habían entrado, implementé las mejoras. En marzo volvió a pasar — esta vez con el atacante todavía activo, buscando nuevas vías de acceso. Migré toda la infraestructura a un entorno limpio y dejé un sentinel monitoreando.
Desde entonces, sin incidentes.
Patricio no había querido soporte activo pagado. Es su decisión. Lo que aprendí: cuando un cliente elige no contratar protección, el problema no desaparece — solo cambia de a quién le cae encima cuando ocurre.
El segundo cliente llegó sin marketing
Andro Ostoic es arquitecto de software. Nos conocimos en BancoEstado, donde los dos éramos arquitectos. Habíamos trabajado juntos varias veces dentro del banco y en proyectos freelance externos. Juntos habíamos construido MiBE+, una app móvil para el banco.
Cuando supo que había constituido KaiNext, él estaba exactamente en la misma situación: trabajando en el banco mientras construía su propia empresa, ABCS PRO STUDIO. Le había salido el proyecto Art Santiago — una app móvil. Se encargó de todo: backend, frontend web, infraestructura, despliegues. Pero necesitaba manos en mobile y me lo delegó a mí.
Segundo cliente de KaiNext. El producto quedó funcionando en App Store y Play Store en agosto de 2025.
No llegó por LinkedIn. No llegó por Google. Llegó porque ya sabía cómo trabajaba yo. La reputación que construiste antes de tener empresa es el activo que no aparece en ningún balance.
El trabajo que me permite construir sin desesperación
En julio postulé a Thoughtworks. No porque quisiera dejar KaiNext — sino porque quería una base estable mientras construía. El 4 de agosto de 2025 entré como Senior Consultant. Dos días después estaba en el equipo de infraestructura de LATAM Airlines.
KaiNext no se detuvo. Siguió en los márgenes del día.
Lo que aprendo en el mundo corporativo y de consultoría lo aplico en KaiNext. Lo que construyo en KaiNext me hace mejor en Thoughtworks. No es sacrificio ni postergación. Es un ciclo real y consciente.
El objetivo no es saltar a KaiNext full time. El objetivo es que KaiNext sea un ingreso adicional real que en algún momento iguale o supere el sueldo, manteniendo Thoughtworks. El escenario de dedicación 100% a KaiNext existe — pero requiere que KaiNext lo justifique con números, no con entusiasmo.
La consecuencia directa es que KaiNext crece más lento. Lo sé y lo acepto.
Herramientas que construí para mí
A partir de problemas reales que fui encontrando durante el año, construí herramientas de IA. Primero me sirvieron a mí. Después las abrí en kainext.cl porque así puedo escalar sin tener que crear un proyecto nuevo desde cero cada vez.
En ese proceso integré MercadoPago como medio de pago. Lo validé usando mi propia tarjeta CMR, pagando mil pesos por un crédito. Ese pago fue el primer cliente real de KaiNext en ese modelo. Técnicamente, el primer pago externo no ha llegado todavía. Es honesto decirlo.
Las herramientas tienen hoy cuatro usuarios registrados. Dos soy yo — una cuenta de admin y una cuenta normal. Los otros dos son personas de confianza que me ayudaron a probarlas.
Lo que rescato del proceso: construir algo para resolver un problema propio y después abrirlo para otros es la forma más honesta de hacer producto. Sabía exactamente qué resolvía y qué no, porque lo usé en condiciones reales antes de publicarlo.
Matar algo a tiempo
Durante el año cancelé un proyecto antes de terminarlo. El usuario objetivo resolvió el problema por su cuenta. Sin usuario, no tiene sentido seguir construyendo.
No fue fácil. Había invertido tiempo. Había pensado en ello. Pero seguir habría sido seguir por inercia, no por criterio.
Lo que liberó ese tiempo fue lo que permitió ver claro lo que venía. Matar algo a tiempo no es fracaso — es la misma disciplina que construir algo bien.
25 de abril
El 25 de abril de 2026 revisé los estados financieros de KaiNext con mi padre.
Me señaló algo que yo no había visto: no estaba aprovechando correctamente el régimen tributario de la empresa. Tenemos el régimen correcto — Pyme 14D número 3, doce y medio por ciento en vez del veintisiete por ciento estándar — pero no lo estaba optimizando. Me lo explicó con paciencia.
Lo escuché con vergüenza.
Soy ingeniero. Trabajo en la infraestructura de vuelos de una aerolínea. No tenía activo en mi cabeza el régimen tributario de mi propia empresa.
Entonces hizo la pregunta que reencuadró todo: ¿cuántas empresas crees que están en la misma situación?
No me dio tiempo de responder. Casi todas, me dijo. Empresas con buenos números, manejadas por personas que trabajan doce horas al día, que toman decisiones con información parcial. El contador no habla con quien lleva los sistemas. El consultor tech no lee el balance. El dueño decide solo.
Pasamos a la conversación más larga del año. Sobre el gap real del mercado chileno: los contadores por un lado, los consultores tech por otro, y en el medio los fundadores de PyMEs tomando decisiones críticas sin que nadie coordine los dos mundos.
Mi padre tiene treinta años en finanzas corporativas, auditoría y tributación. Yo tengo diez años en ingeniería de plataforma, cloud e IA aplicada. Esa combinación es lo que KaiNext puede ofrecer que ninguna de las dos partes por separado puede.
KaiNext siempre tuvo las dos partes — lo financiero y lo tecnológico, mi padre y yo. La conversación del 25 de abril no fue una crisis. Fue reconocer en voz alta algo que ya existía desde el primer día.
KaiNext tiene un año. Fundada el 21 de abril de 2025. No es rentable todavía.
Tiene un sistema en producción activa para una empresa real. Tiene herramientas que funcionan. Tiene un modelo de negocio que creo genuinamente diferente en el mercado chileno. Tiene dos personas con experiencia real en lo que ofrecemos.
Y tiene todo lo que aprendí este año: cómo negociar con un cliente que manda audios a las seis de la mañana, cómo hacer un análisis forense después de un hackeo, cómo construir un producto que no resuelve el problema correcto y volver a intentarlo, cómo entender el régimen tributario de tu propia empresa con un año de atraso.
Empecé este año siendo despedido. Lo termino construyendo una firma con mi padre.
El segundo año empieza ahora.
Artículos Relacionados
Más contenido que podría interesarte
Compartir artículo
Compártelo con tu equipo y síguenos para más contenido.

